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El lado B de las cuotas: tarjetas bloqueadas y una morosidad récord Redactada por noticiaspocito

El financiamiento en cuotas se convirtió en una herramienta fundamental para sostener el consumo en Argentina, donde productos como televisores, electrodomésticos y gastos cotidianos se abren paso cada vez más a través de las tarjetas de crédito. Sin embargo, detrás de las promociones que ofrecen hasta 24 cuotas sin interés, se ha desarrollado un problema que preocupa a comerciantes y entidades financieras: la morosidad alcanzó niveles históricos y cada vez más personas quedan atrapadas en deudas que no pueden afrontar.

En San Juan esta situación también se hace sentir con fuerza. Marcelo Quiroga, presidente de la Cámara de Comerciantes Unidos, explicó que la mayor parte de las consultas en los establecimientos están relacionadas con la posibilidad de financiar compras, lo que demostraría que esta forma de pago se transformó en algo habitual para los vecinos. Pero aclara que el fondo del asunto es la capacidad de pago de la población. “La gente se endeuda para acceder a nueva tecnología, tener un televisor para el Mundial o comprar un celular, pero la realidad es que la morosidad es alta y la mayoría solo se limita a pagar el mínimo que exigen los bancos”, advirtió.

Es cada vez más común que los clientes intenten abonar con tarjeta y se encuentren con que el sistema no les permite realizar la operación porque agotaron el límite disponible. El contexto económico modificó por completo la forma en que se conciben las compras a plazo. Hace años, la alta inflación hacía que el valor de las cuotas se redujera con el paso del tiempo, ya que los precios subían y los salarios también lo hacían de forma parcial. Esa dinámica hacía que pagar en cuotas fuera una ventaja. “Antes sacabas un televisor en 24 cuotas de cien mil pesos y con el tiempo esa suma se volvía insignificante porque aumentaban los precios y también los sueldos. Ahora eso ya no sucede, para muchas personas comprar en cuotas pasó de ser un beneficio a convertirse en una carga”, señaló Quiroga.

Ante esta realidad, muchos consumidores comenzaron a elegir planes con plazos más cortos, generalmente de seis cuotas, para no comprometer su situación económica a futuro. Los ingresos alcanzan cada vez menos, por lo que las familias priorizan el pago de servicios básicos como luz, alquiler y alimentación, y solo si sobra algo de dinero se hacen cargo de la cuota mínima de la tarjeta.

El economista Luis Avetta coincidió en que el crecimiento de las compras financiadas está directamente ligado a la pérdida de capacidad de consumo en efectivo. “La gente ya no puede manejarse con dinero en efectivo porque hay poca circulación de recursos y además existe un endeudamiento acumulado que viene creciendo desde hace más de un año y medio”, analizó. Según su explicación, el sistema de cuotas fue creado originalmente para facilitar el acceso a bienes duraderos, pero en la actualidad la tarjeta cumplió otra función dentro de la economía diaria. “Pagar con tarjeta hace que la gente no sienta tanto el gasto en el momento de la compra, pero después llega el resumen y aparece el problema”, agregó.

Las entidades financieras también han tomado medidas ante el aumento de los impagos. Ya no se amplían los límites de las tarjetas como se hacía antes, y quienes solicitan un aumento son evaluados estrictamente según su situación crediticia. “Si una persona ya está usando casi todo su límite, no se le otorga más crédito, sino que se le pide que reduzca sus deudas para volver a tener acceso a los servicios”, detalló el economista.

A nivel nacional, los datos muestran que la morosidad alcanza el 12 por ciento en los bancos y llega al 25 por ciento en las fintech y créditos extrabancarios, según informes de entidades del sector y consultoras. En San Juan, la situación es algo menos crítica que en grandes centros urbanos donde hubo mayores despidos laborales, pero el problema está presente en toda la provincia.

Avetta explicó que los bancos cambiaron su funcionamiento: antes prestaban gran parte de sus recursos al Estado, pero hoy tienen más dinero disponible para otorgar créditos al sector privado. “El crédito no va a desaparecer, pero quienes estén endeudados pagarán tasas más altas y quedarán marcados en el sistema”, señaló.

Este aumento de los impagos generó además la aparición de un fenómeno cada vez más conocido: los llamados “deudores zombies”. Se trata de personas que no solo dejan de pagar sus obligaciones, sino que quedan excluidas por mucho tiempo del sistema financiero por su mala calificación crediticia. Quienes caen en categorías de alto riesgo pueden permanecer durante años sin poder acceder a préstamos, tarjetas o financiación. “Si pasas a estar en riesgo dos o tres, los bancos no te prestan más y te pueden dejar fuera del sistema por al menos dos años”, aclaró el economista.

Ante esta situación, las entidades ofrecen opciones de refinanciación con tasas más bajas y plazos más extensos para intentar recuperar parte de lo adeudado. Sin embargo, incluso quienes logran regularizar su situación mantienen una calificación negativa que limita sus posibilidades de volver a acceder al crédito en el futuro.

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