
El conflicto entre gremios docentes y autoridades educativas por el desfinanciamiento universitario y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento aprobada por el Congreso profundizó sus efectos en los establecimientos preuniversitarios de San Juan, generando ahora una nueva problemática que afecta directamente a los estudiantes. Desde que comenzó el ciclo lectivo a mediados de marzo, los trabajadores docentes llevan adelante una medida de fuerza que se estructura en una semana de dictado de clases y una semana de paro total, sin asistencia a los lugares de trabajo. Esta estrategia de reclamo se mantiene vigente incluso en la actualidad, con una nueva semana de paros confirmada para el periodo comprendido entre el 26 y el 30 de mayo, lo que ha provocado una gran pérdida de días de clase y una fuerte preocupación entre las familias.
Frente a esta situación, los padres de los alumnos organizados en grupos autoconvocados han manifestado repetidamente su malestar, realizando protestas en las puertas de los establecimientos y llevando sus reclamos hasta el Rectorado de la Universidad Nacional de San Juan, donde presentaron sus inquietudes por la falta de respuestas y la afectación que sufre la formación académica de los jóvenes. Ahora, el conflicto derivó en un problema de convivencia escolar que pone en riesgo la integridad psicológica de los estudiantes, tal como lo denunció la representante del grupo de padres, Verónica Figueroa.
Según los relatos, los alumnos que no se suman a las posturas o acciones vinculadas a los paros se convierten en blanco de burlas y hostigamiento por parte de sus propios compañeros. El acoso se produce tanto dentro de las instituciones como a través de espacios digitales, principalmente en grupos de redes sociales y aplicaciones de mensajería, donde se comparten mensajes ofensivos y se generan situaciones de humillación pública que generan miedo y angustia entre los afectados.
Las denuncias por estas situaciones ya fueron presentadas por los padres ante las autoridades de los institutos, entre los que se encuentran la Escuela de Comercio y el Colegio Industrial. Aunque en el Colegio Central Universitario no se formalizó la presentación por escrito, también se han registrado casos similares que preocupan a las familias. Quienes elevaron los reclamos aseguraron que hasta el momento no han obtenido respuestas efectivas por parte de los directivos de los establecimientos, a quienes acusan de mostrar indiferencia y falta de empatía ante lo que sucede.
Desde el grupo de padres se señala que las respuestas recibidas no se ajustan a lo que se espera, y que las medidas que deberían aplicarse según los protocolos de convivencia no se están ejecutando. “Estamos en manos de lo que el gremio decida hacer con la educación de nuestros hijos”, expresó Figueroa, mostrando su preocupación por que los estudiantes se conviertan en rehenes de un conflicto que no les corresponde, y que además los expone a situaciones de violencia y discriminación.
Por su parte, el conflicto general continúa sin mostrar signos de solución, ya que la diferencia de posturas entre el Gobierno Nacional y los gremios docentes se mantiene vigente mientras no se logre cumplir con la aplicación de la ley que está en proceso judicial. Las familias advierten que la situación se vuelve cada vez más compleja, ya que a la pérdida de horas de clases se suma ahora el daño que sufren los jóvenes por el acoso escolar, lo que representa una consecuencia grave dentro de un problema que ya genera alarma en las comunidades educativas.
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