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El Gobierno insiste en eliminar las PASO pero no consigue los votos Redactada por noticiaspocito

La intención del Gobierno nacional de eliminar definitivamente las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, sigue enfrentando grandes dificultades porque no logra reunir los votos necesarios en el Congreso para aprobar la reforma electoral que presentó en mayo. El proyecto está estancado en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, y las negociaciones que se llevan adelante de forma informal no han dado resultados positivos hasta el momento. La propia Patricia Bullrich, una de las principales referentes del oficialismo, reconoció que hoy por hoy no cuentan con el respaldo legislativo suficiente para avanzar con la medida, tal como se lo comunicó personalmente a Karina Milei en una reunión reciente.

El punto central de la discusión está dentro del propio espacio oficialista y sus aliados. Mientras que sectores de la oposición proponen cambiar el sistema y hacer que las primarias sean optativas, el presidente Javier Milei, su hermana Karina y el grupo más fuerte de su partido mantienen firme su postura de quitarlas por completo, argumentando que representan un gasto innecesario para el Estado y que no cumplen una función útil. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, desde La Libertad Avanza no descartan repetir lo que hicieron en 2025: suspenderlas solo por un tiempo, sin cambiar la ley de forma definitiva.

El tiempo se está convirtiendo en un problema más para el Gobierno. A medida que se acerca el Mundial de fútbol y las provincias empiezan a organizar sus propios calendarios electorales para 2027, definir las reglas de juego se vuelve más complicado y sensible. Una vez que termine el campeonato mundial, los gobernadores deberán tomar decisiones sobre cuándo votar, cómo armar alianzas y cómo organizar sus campañas, lo que hará mucho más difícil modificar el sistema electoral después. Por eso, muchos dirigentes con experiencia legislativa advierten que cambiar las normas en medio del proceso puede generar mucha confusión e incertidumbre tanto a los partidos como a los ciudadanos.

Lo que muchos no dicen es que detrás de este debate hay una discusión mucho más grande: la verdadera negociación pasa por los intereses políticos de cada provincia y de cada gobernador. Se trata de acuerdos sobre fechas de elecciones locales, apoyos mutuos en las campañas y definiciones de poder, por lo que la reforma se volvió una de las discusiones más complejas que tiene el Gobierno, porque involucra a todos los actores que tienen representación en el Parlamento.

Frente a la postura oficial, la Unión Cívica Radical presentó su propia propuesta: cambiar las primarias obligatorias por un sistema nuevo, llamado Primarias Abiertas y Simultáneas Optativas, que incluye herramientas digitales para confirmar la identidad de los votantes, organiza las mesas de votación según cuánta gente se espera que vaya y limita el uso de dinero público para publicidad. El PRO acompaña esta idea, pero puso una condición muy importante: no quieren que este tema se mezcle con el proyecto de Ficha Limpia, porque consideran que es una iniciativa propia que debe debatirse y aprobarse por separado. Esa postura suma más dificultades, sobre todo después de que el año pasado la ley de Ficha Limpia fracasó en el Senado por cambios de opinión de último momento.

Desde Unión por la Patria son muy críticos con la idea del Gobierno. Creen que las primarias son fundamentales para organizar las elecciones dentro de cada partido y que el argumento de ahorrar dinero no es suficiente razón para quitarlas. Sin embargo, reconocen que si finalmente se eliminan, tendrán que buscar nuevas formas de elegir a sus candidatos y resolver sus diferencias internas.

Además de la falta de votos, hay otro problema que complica la situación: las diferencias internas dentro del bloque oficialista en el Senado. En los últimos días se vio claramente la distancia que hay entre Patricia Bullrich y el grupo que sigue a Karina Milei, por diferencias sobre una candidatura judicial. Esto generó críticas públicas, rumores de renuncias y una nueva etapa de tensión dentro del mismo espacio político. Como Bullrich es quien está a cargo de las negociaciones, su creciente independencia hace que todo el proyecto sea aún más incierto.

Para que la reforma se convierta en ley, se necesitan mayorías muy altas: 37 votos a favor en el Senado y 129 en la Cámara de Diputados. En este esquema, el apoyo del PRO es clave, pero las conversaciones con el partido de Mauricio Macri también están cruzadas por disputas electorales en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires. Mientras Karina Milei quiere mantener su propia identidad política en la capital, otros sectores del oficialismo saben que para ganar en la provincia más grande del país necesitan formar una alianza amplia con todos los sectores que no son peronistas.

Por todo esto, la discusión sobre las primarias quedó atrapada en medio de una red de acuerdos, estrategias y peleas políticas que, por ahora, mantiene totalmente detenida una de las reformas más importantes que quería impulsar el Gobierno nacional.

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