Una familia de San Juan vive una pesadilla cotidiana tras haber sido brutalmente agredida por sus vecinos, en un conflicto que, según relatan los afectados, ya no encuentran modo de manejar por la violencia y el daño material que sufren.
El hecho tomó estado público luego de que los vecinos implicados realizaron una agresión sobre la vivienda de sus víctimas, en la que dañaron paredes, puertas y otros elementos de la casa. La frase “ya no sé qué altura darle a las paredes” es usada por la familia para describir su desesperación al ver que los vecinos continúan con actitudes agresivas y destructivas, a pesar de intentos previos por conciliar o pedir una solución.
Los denunciantes relatan que el problema viene desde hace tiempo, con peleas menores que fueron escalando. Según cuentan, los agresores actúan de madrugada o en horarios poco transitados, cuando las otras familias están durmiendo o descansando, lo que dificulta la denuncia inmediata.
Entre los daños materiales que sufrieron, mencionan grietas profundas en paredes de mampostería, daños en revoque, puertas astilladas e incluso ventanas rotas. Los gastos para reparar todo esto no son menores y la situación económica de la familia dificulta afrontarlos con facilidad.
La Policía ya recibió al menos una denuncia formal, y se encuentran recabando pruebas fotográficas de los destrozos y testigos de lo ocurrido. Las autoridades instan a las partes a mantener la calma, mientras se evalúa si corresponde iniciar acciones legales por daño, agresión y posibles incumplimientos de normas vecinales.
La familia pidió intervención municipal y judicial, para que se imprima una solución definitiva. Reclaman que se fijen límites claros, que se sancione al responsable de los daños y que existan garantías para que no continúe la violencia. Asimismo, manifestaron que viven con miedo constante, sin sosiego en su hogar.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de mecanismos eficaces de mediación vecinal, así como controles más estrictos para quienes reiteradamente violan la paz y dañan la propiedad ajena.












