
La fiscal Laura Mazzaferri solicitó que el pastor Roberto Tagliabue sea condenado a 14 años de prisión por trata de personas con fines de explotación laboral, privación ilegal de la libertad y ejercicio ilegal de la medicina. Además, pidió una indemnización de 136 millones de pesos para las víctimas y la inhabilitación perpetua para que Tagliabue pueda dirigir un centro de rehabilitación.
Según la acusación, Tagliabue recibía a personas vulnerables en un “hogar” frente a su casa y las obligaba a realizar tareas de mantenimiento y limpieza en la iglesia, el hogar, un almacén, una forrajería y venta ambulante. Las víctimas también realizaban “changas” y limpieza en otra residencia, todo bajo su control.
La fiscalía destacó que el control sobre las víctimas era absoluto: no tenían llaves, no podían salir sin permiso, les retenían los DNI y debían pedir autorización hasta para hablar con sus familias. Se consideró que la libertad de las víctimas estaba totalmente coartada, comparándola con la situación de víctimas de trata sexual a las que se les permite salir solo para cumplir con la explotación.
Los jóvenes debían realizar tareas como venta ambulante de panificados, productos de limpieza y plantas, trabajar en los comercios del pastor o realizar tareas de albañilería. Todo el dinero era administrado por Tagliabue, quien también les descontaba gastos y multas a su antojo. Ninguno de los jóvenes sabía cuánto dinero tenía realmente a su nombre, y el producto de su trabajo nunca les llegaba a ellos.
La fiscalía también solicitó el decomiso de dos propiedades en la calle Génova, el predio donde funciona la iglesia, cinco vehículos y dos motos, todos bienes que, según la investigación, fueron usados para captar y explotar a los jóvenes.
El próximo lunes será el turno del alegato de la defensa, a cargo del abogado penalista Mauricio Varela. Desde el inicio del proceso, el letrado sostuvo que “nunca hubo personas privadas de su libertad” y que todos los que pasaron por el lugar “entraban y salían voluntariamente”. El propio Tagliabue declaró ante el tribunal que “nadie estaba obligado a dar el diezmo” y que el dinero no se guardaba en el lugar por cuestiones de seguridad, debido a los problemas de adicciones de los asistentes.
Tagliabue lleva tres años y tres meses detenido y, según su abogado, “lo viene sufriendo con su cuerpo”. Ahora, el pastor espera que la Justicia “aclare la situación y le devuelva su buen nombre y honor”.
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