
A pocos días de la muerte de Cintia Johana Ortega, la mujer de 38 años que fue atropellada en el lateral de Ruta 40 en Rawson y abandonada por el conductor, su madre Mónica Cuello rompió el silencio y contó con voz quebrada los últimos momentos que compartió con ella. “Esa noche, antes de irse, se bajó del remis, volvió hacia mí, me dio un abrazo y me dijo: ‘Te amo, mamá’. Ese fue el último gesto que me dio”, recordó. También relató cómo recibió la noticia: “Me llamaron para ir al hospital diciendo que había tenido un accidente, pero cuando llegué ya no estaba mi niña”. Mónica crió sola a su hija desde que ella tenía nueve años, tras la muerte de su padre, y destacó que Cintia fue una mujer luchadora que sacó adelante a sus siete hijos, entre ellos una niña de 11 años con hidrocefalia que requiere cuidados permanentes. Gracias al testimonio de la amiga que acompañaba a la víctima esa madrugada, la madre pudo reconstruir lo sucedido: ambas caminaban tomadas del brazo cuando un automóvil que circulaba a alta velocidad y en zigzag las embistió con fuerza. “Sintió un estruendo y de un momento a otro se la arrancaron del brazo. Cayó boca abajo sobre un charco porque llovía, y él nunca frenó: la dejó tirada como si hubiera atropellado a un perro”, expresó con dolor. Agregó que el conductor siguió manejando de forma peligrosa y casi provoca otro choque, y que algunos ocupantes del vehículo brindaron datos útiles a la investigación. Si bien el presunto responsable, Jorge Gauna, ya se entregó a la Justicia y el automóvil involucrado fue secuestrado tras haber sido reparado para ocultar daños, la familia anunció que realizará movilizaciones para exigir un fallo ejemplar. “No vamos a parar hasta que se haga justicia. Mi hija no puede ser una víctima más”, afirmó Mónica Cuello.
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