
La investigación por el ataque armado que dejó en estado crítico a los hermanos Enzo Jesús y Javier Emanuel Tornello, conocidos como Kechu y Gamuza, continúa avanzando con nuevas medidas judiciales que permiten reconstruir mejor lo ocurrido y consolidar la hipótesis principal del caso: todo habría comenzado por el robo de una motocicleta días antes, y habría terminado en una venganza planeada. En las últimas horas, la Fiscalía ordenó cuatro allanamientos en domicilios vinculados al expediente y además incorporó dos nuevos testimonios, entre ellos uno que se considera determinante para entender el origen del conflicto, tal como confirmó el fiscal Adrián Riveros. Ninguno de los procedimientos terminó con detenciones, pero aportaron datos fundamentales para armar la secuencia completa de hechos.
Esa declaración clave señala al joven que apareció muerto el mismo día del ataque como una de las personas que había participado en el robo de la moto que pertenecía a los hermanos. La Justicia ya estableció que su muerte fue por suicidio, sin intervención de terceros, y su vínculo con el robo resulta esencial: tras haberle quitado el vehículo, los hermanos Tornello lograron recuperarlo, y esa acción habría sido lo que detonó la represalia violenta. Los investigadores creen que este joven, al verse perjudicado por haber perdido lo robado, buscó ayuda de allegados para organizar el ataque, que ocurrió en la zona de Villa El Pino, Trinidad, cuando fueron emboscados y dispararon contra ellos a quemarropa.
Paralelamente, los equipos policiales siguen revisando todas las imágenes de cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona, con el fin de identificar a cada uno de los involucrados, las motos que usaron para huir y confirmar cada movimiento antes y después de la balacera. Esas grabaciones se perfilan como la prueba más fuerte para avanzar luego con las imputaciones y capturas de los responsables, que por ahora siguen prófugos y son buscados intensamente.
En cuanto a la salud de las víctimas, la situación sigue siendo muy delicada. Ambos permanecen internados en terapia intensiva, bajo estricto control médico y sedación. Uno de ellos debió ser operado nuevamente por la gravedad de las heridas que sufrió, y todavía no están en condiciones de dar su versión de lo que pasó. Sin embargo, su testimonio será indispensable en cuanto mejoren, ya que aportará detalles directos que podrían terminar de cerrar la investigación. Por ahora, el caso sigue abierto, sin personas detenidas, pero con una línea de investigación firme que une el robo, la recuperación del vehículo y el ataque violento como hechos conectados entre sí.
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